Si su
hijo derepente se queja de la rodilla y la tiene inflamada sin un
motivo aparente, puede padecer Osgood – Schlatter. Aunque con este
nombre parece que es una enfermedad muy grave, tranquilícese, no lo
es.
La enfermedad de
Osgood – Schlatter es simplemente una inflamación de la zona del
tubérculo tibial, producido por la tensión del musculo cuádriceps
o por presión en la zona al estar mucho tiempo arrodillado, aunque
esta última es mucho menos probable. Vamos a desarrollar un poco mas
este tema para aclara bien todas esas palabras raras que he dicho.
El cuádriceps es
uno de los músculos mas potentes que tiene el cuerpo, situado en la
parte anterior del muslo, consta de cuatro músculos que se originan
en zonas diferentes del iliaco y el fémur. Recorren toda la longitud
del fémur y tienen una inserción común en la parte superior de la
rótula, que hace la función de polea para evitar que el tendón
sufra, continuando hasta el tubérculo tibial. Esta zona en los niños
es muy débil, ya que está cerca de la metáfisifis, que es la zona
donde el hueso crece hasta que se alcanza la edad adulta y por tanto
la madurez osea. Ahora imagínese un músculo tan poderoso como es el
cuádriceps, traccionado de esa zona osea que esta formándose,
muchas veces y empleando mucha fuerza. El hueso y toda la zona
contigua de tejido blando sufre y como consecuencia se inflama. En
los casos mas graves puede llegar a arrancarse trozos de hueso del
tubérculo tibial.
La enfermedad de
Osgood – Schlatter, tiene una mayor prevalencia en adolescentes
varones que realizan mucho deporte. Esto tiene mucha lógica ya que,
como hemos dicho antes, es una enfermedad que ocurre por sobreesferzo
y además el hueso está en crecimiento.
La hinchazón del
tubérculo tibial y los alrededores, dolor que empeora con la
actividad física y dolor a la palpación, son los síntomas típicos
de esta enfermedad. Los síntomas pueden ser en una o en ambas
piernas, y pueden fluctuar de leves a muy intensos según el día.
Esta enfermedad se
diagnostica con los signos y síntomas que presenta el paciente ya
que no hay daños estructurales, salvo la inflamación de la zona. Si
el médico quiere tener un diagnóstico diferencial, con el cual
descartar otra patología, realiza una radiografía de rodilla. La
radiografía será normal o habrá algún daño estructural en el
tubérculo tibial, aunque no es necesario tener dichos daños para
padecer esta enfermedad.
Hay diversos
tratamientos para esta enfermedad. A mi el tratamiento que más me
gusta y me parece más lógico es el fisioterapico. Con este
tratamiento se mejora la inflamación, y lo que es mas importante, se
quita la sobrecarga al músculo cuádriceps, que es el causante de la
dolencia. Por lo tanto sera un tratamiento con menor probabilidad de
recaída. Además este tratamiento no tiene efectos secundarios.
Por otro lado están
los antiinflamatorios no esteroideos, en casos muy graves se pone una
férula para inmovilizar la rodilla y en casos muy raros se recurre a
la cirugía.
En cualquier caso,
en la mayoría de los casos, esta enfermedad desaparece al finalizar
el crecimiento, por lo tanto, no es una enfermedad grave aunque si
muy molesta para el paciente.