martes, 15 de diciembre de 2015

Osgood-Schlatter

Si su hijo derepente se queja de la rodilla y la tiene inflamada sin un motivo aparente, puede padecer Osgood – Schlatter. Aunque con este nombre parece que es una enfermedad muy grave, tranquilícese, no lo es.

La enfermedad de Osgood – Schlatter es simplemente una inflamación de la zona del tubérculo tibial, producido por la tensión del musculo cuádriceps o por presión en la zona al estar mucho tiempo arrodillado, aunque esta última es mucho menos probable. Vamos a desarrollar un poco mas este tema para aclara bien todas esas palabras raras que he dicho.

El cuádriceps es uno de los músculos mas potentes que tiene el cuerpo, situado en la parte anterior del muslo, consta de cuatro músculos que se originan en zonas diferentes del iliaco y el fémur. Recorren toda la longitud del fémur y tienen una inserción común en la parte superior de la rótula, que hace la función de polea para evitar que el tendón sufra, continuando hasta el tubérculo tibial. Esta zona en los niños es muy débil, ya que está cerca de la metáfisifis, que es la zona donde el hueso crece hasta que se alcanza la edad adulta y por tanto la madurez osea. Ahora imagínese un músculo tan poderoso como es el cuádriceps, traccionado de esa zona osea que esta formándose, muchas veces y empleando mucha fuerza. El hueso y toda la zona contigua de tejido blando sufre y como consecuencia se inflama. En los casos mas graves puede llegar a arrancarse trozos de hueso del tubérculo tibial.

La enfermedad de Osgood – Schlatter, tiene una mayor prevalencia en adolescentes varones que realizan mucho deporte. Esto tiene mucha lógica ya que, como hemos dicho antes, es una enfermedad que ocurre por sobreesferzo y además el hueso está en crecimiento.

La hinchazón del tubérculo tibial y los alrededores, dolor que empeora con la actividad física y dolor a la palpación, son los síntomas típicos de esta enfermedad. Los síntomas pueden ser en una o en ambas piernas, y pueden fluctuar de leves a muy intensos según el día.

Esta enfermedad se diagnostica con los signos y síntomas que presenta el paciente ya que no hay daños estructurales, salvo la inflamación de la zona. Si el médico quiere tener un diagnóstico diferencial, con el cual descartar otra patología, realiza una radiografía de rodilla. La radiografía será normal o habrá algún daño estructural en el tubérculo tibial, aunque no es necesario tener dichos daños para padecer esta enfermedad.

Hay diversos tratamientos para esta enfermedad. A mi el tratamiento que más me gusta y me parece más lógico es el fisioterapico. Con este tratamiento se mejora la inflamación, y lo que es mas importante, se quita la sobrecarga al músculo cuádriceps, que es el causante de la dolencia. Por lo tanto sera un tratamiento con menor probabilidad de recaída. Además este tratamiento no tiene efectos secundarios.
Por otro lado están los antiinflamatorios no esteroideos, en casos muy graves se pone una férula para inmovilizar la rodilla y en casos muy raros se recurre a la cirugía.

En cualquier caso, en la mayoría de los casos, esta enfermedad desaparece al finalizar el crecimiento, por lo tanto, no es una enfermedad grave aunque si muy molesta para el paciente.